Como árboles arraigados y con raíces profundas, así debemos permanecer en Dios…vendrán vientos, temporadas difíciles y procesos que intentarán sacudirnos, pero cuando nuestras raíces están afirmadas en Cristo, podemos permanecer FIRMES.
Salmo 92:12
"El justo florecerá como la palmera y crecerá fuerte como los cedros del Líbano."
No se trata solamente de comenzar el camino con Dios; se trata de permanecer aun cuando las circunstancias cambien.
Jeremías 17:7-8
"Quien confía en el Señor es comparado con un árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llega el calor. Sus hojas permanecen verdes y continúa dando fruto aun en tiempos difíciles."
Cuando nuestra confianza está verdaderamente puesta en Jehová, nuestras raíces no dependen de lo que vemos a nuestro alrededor.
Salmo 1:3
El que se deleita en Dios es como un árbol plantado junto a corrientes de agua: da fruto a su tiempo, su hoja no cae y prospera en aquello que Dios le permite hacer.
Eres plantío de Jehová.
Dios no te plantó por accidente. Él conoce el terreno, conoce las temporadas y también conoce el fruto que puede salir de tu vida.
Isaías 61:3
Dios llama a los suyos “árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”
Quizás hoy estés atravesando vientos fuertes. Tal vez no entiendas por qué Dios todavía te mantiene en determinado lugar, proceso o temporada. Pero antes de querer salir corriendo, pregúntale:
“Señor, ¿todavía quieres que permanezca aquí?”
Porque hay temporadas en las que Dios no te está pidiendo que escapes; te está enseñando a echar raíces más profundas.
PERMANECE. RESISTE. ECHA RAÍCES.
Tu estabilidad no viene de las circunstancias.
Tu fundamento es JESÚS.
Tu fortaleza viene del ESPÍRITU SANTO.
Colosenses 2:6-7
"Así como recibimos a Cristo, debemos continuar caminando en Él, arraigados y sobreedificados en Él, creciendo y afirmándonos en la fe."
Y cuando Cristo es nuestra raíz, el viento puede mover nuestras ramas, pero no tiene que arrancarnos de donde Dios nos plantó… sino PERMANECER CON FIRMEZA
RAÍCES EN DIOS