¿Qué temporada estoy viviendo?

¿Qué temporada estoy viviendo?

¿Qué temporada estoy viviendo?

Vivimos en un mundo que constantemente nos impulsa a correr… queremos alcanzar metas, cumplir sueños, adquirir más y llegar más lejos. Sin embargo, en medio de esa carrera, muchas veces olvidamos detenernos y hacer una pregunta importante: ¿Qué temporada estoy viviendo?

El creyente no vive en un balance perfecto…como muchas veces lo presentan las redes sociales… ni en una rutina idéntica todos los días. Vive diferentes temporadas que, al final, son permitidas por Dios. Así como existen el invierno y la primavera, nuestra vida espiritual también atraviesa etapas distintas. Hay tiempos de sembrar y tiempos de cosechar; tiempos de construir y tiempos de esperar; tiempos de llorar y tiempos de reír (Eclesiastés 3).

Detente.

Identifica tu temporada.

Ahora, la pregunta es: ¿estás atenta a lo que Dios quiere enseñarte en ella?

Cada temporada tiene un propósito y prepara nuestra vida para la próxima etapa en Dios. El problema surge cuando vivimos afanados por la siguiente temporada y dejamos de disfrutar la que Dios nos ha entregado hoy. Si pasamos el invierno pensando únicamente en el verano, perdemos la belleza de la nieve, las radiantes luces de Navidad, el calor de un chocolate caliente y, en medio de los tiempos de frío extremo y de mucho recogimiento, también podemos perder las lecciones que Dios quiere enseñarnos…

De igual manera, cuando vivimos obsesionados con el mañana, dejamos de ver la gracia de Dios en el presente. Olvidamos que la venida de Cristo puede ser HOY, y que tal vez no veremos un mañana.

Eclesiastés nos recuerda una verdad poderosa: Dios es soberano sobre nuestros tiempos. Nada llega tarde cuando estamos en SUS MANOS y nada ocurre fuera SU CONTROL.

Aunque a veces SU calendario no coincida con nuestros deseos, SU VOLUNTAD siempre es mejor que la nuestra, porque SU VOLUNTAD es buena, agradable y perfecta.

Por eso, más que anhelar la próxima temporada, aprendamos a vivir con gratitud la que Dios nos ha concedido hoy. Allí también está SU propósito, SU enseñanza y SU perfecta voluntad.