Cuando caminamos en la voluntad de Dios, muchas veces la obediencia nos lleva a tomar decisiones que parecen imposibles para nosotros, pero que para el Señor forman parte de Su propósito eterno.
En el día de hoy quiero recordarte que cuando decides hacer la voluntad de Dios —no la tuya— NO SERÁS AVERGONZADO.
“Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.”
ISAÍAS 50:7
Nuestra meta final es la salvación. No vivimos para agradar a los hombres ni para conformarnos a este siglo, sino para caminar entendiendo que hay una corona eterna esperándonos.
“Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.”
SALMOS 21:3
Hay una corona de oro sobre tu cabeza.
El Señor ha salido a tu encuentro con bendiciones de bien.
Y cuando permaneces en Su voluntad, NO SERÁS AVERGONZADO.