CONSTANCIA
“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
— 1 Corintios 15:58 (RVR1960)
Muchos piensan que el caminar o la conversión cristiana es como una carrera de NASCAR. Creen que, al aceptar a Jesús, se montan en un auto y rápidamente llegarán a todos los propósitos que Dios ha trazado para sus vidas. Se levantan emocionalmente motivados… hasta que llega el primer cantazo del enemigo. Entonces se sientan, se frustran, dejan de orar y dejan de congregarse.
Hermano o hermana que estás leyendo esto: caminar con Dios NO es así.
No es una carrera de los rápidos. No es de los que aparentan ser fuertes. No es de los que más versículos han memorizado, ni de los que algún día ayunaron cuarenta días en el monte Horeb.
Los cristianos que terminan fuertes su caminar, hasta llegar a la gloria eterna, son los constantes.
Son aquellos que se humillan ante la presencia de Dios tanto cuando sienten hacerlo como cuando no. Los que llegan a la casa de Dios con gozo, pero también en medio de la angustia y los problemas. Son los que han encontrado su firmeza en Cristo Jesús, y no en los deleites pasajeros de este mundo.
Esos creyentes crecen de una manera tan firme que, cuando llegan los vientos huracanados, su casa, sus proyectos y su comunión con Dios no se derrumban; por el contrario, siguen creciendo.
Un creyente constante tiene una amistad con Jesús antes de la tormenta, durante la tormenta y después de la tormenta. Su vida, su día a día y hasta su respirar giran constantemente alrededor de Cristo.
Hoy te pregunto: ¿Cuál de estos creyentes eres tú?
¿El creyente constante?
¿O el creyente de doble ánimo?
Oración:
Señor, te pido que hagas de mí un creyente constante y firme en Ti, que crezca continuamente en Tu obra. Purifica mi corazón y elimina todo doble ánimo que esté estorbando mi caminar contigo. Enséñame a ser disciplinado y hoy pongo todas mis emociones en Tus manos. Haz de mí un creyente constante que termine esta carrera firme hasta el día de Tu venida. En el nombre de Jesús. Amén.
CONSTANCIA